"TODOS TENEMOS UN GRIAL... Y YO HE ENCONTRADO EL MIO".

miércoles, 19 de septiembre de 2007

V.- La-chica-para-todo.

"Mientras ella adivinaba y amaba en mi al Dios, oculto por los velos de mi sombra en forma humana, que se amontonan unos sobre otros, yo penetraba su simiesco y pintando rostro, la Muerte viviente de su fláccida piel y de su horrendo esqueleto, hasta llegar a una gran Diosa, extraña, perversa, famélica, implacable y ofrecía mi Alma – Divinidad y humanidad aniquiladas con un simple goze de Su zarpa – sobre Su altar. Así, amándola regocijándome porque Ella me había aceptado como Su esclavo, Su Bestia, Su victima, Su complice, yo debía amar, incluso, Su mascara, la sonrisa pintada y complaciente, el lubrico rostor de muñeca simiesca, la demacrada desvergüenza de su pecho liso… la insolencia de la Muerte abriéndose camino a través de la endeble cortina de la carne".
Aleister Crowley (1920).

El vigésimo tercer día de julio de 1920 Jane Wolfe llegaba a Palermo, en su diario describe el viaje como infernalmente agotador. En el hotel des Palmes de Palermo, esperó a Crowley con los ojos cerrados y la cabeza apoyada en la palma de la mano. De improviso, fue sacada de su ensimismamiento por una voz que decía: “Haz lo que Quieras será toda la Ley… Soy Alostrael” abrió los ojos y vio a Leah Hirsig. Leah llevaba un vestido negro, que estaba manchado de grasa endurecida al contacto con el polvo. No se había lavado la cara, sus cabellos estaban despeinados y sus uñas eran negras y estaban sin cortar. Y se preguntó Jane “¿Cómo puede haber enviado Crowley a una persona como esta para recibirme?”. Y mi mente dijo de manera automática: “es la suciedad personificada”.


Jane Wolfe y su encuentro con Leah Hirsig. Escena de la película Abbey of Thelema del director Vincent Jennings, 2006.

Leah y Crowley la condujeron hacia la abadía, Jane escribe del lugar “En el aspecto físico, estaba llena de porquería, y durante todo el día fui consciente de la repugnante misma que envolvía el lugar y llegaba hasta el cielo. No podía ni respirar. Cuando por la noche me retiré a mi habitación, me derrumbé y no hubiera sido capaz de levantarme hasta el Equinoccio de Otoño, si, a solas con Ninette, ella no hubiera conseguido hacerme reír”.

Jane Wolfe a pesar de esto fue iniciada en la A:. A:. adoptando el nombre de Metonith, empezó con sus primeros ejercicios y al poco tiempo ya estaba practicando posiciones de yoga, fumando opio y llevando un diario con los acontecimientos mágicos que le sucediesen.

En aquel entonces Crowley, siguiendo el ejemplo del mago isabelino del siglo XVII John Dee y su asistente Edward Kelly, ocupaba a Leah "la-chica-para-todo" según Symmonds para experimentar en el contacto con entidades espirituales. Alostrael y Crowley utilizaron la invocación al Santo Angel Guardián de la Bestia, es decir Aiwass, a la luz de las velas de “La Chambre des Cauchemars”
Reproducimos aquí gran parte de las visiones que experimentó Leah en el trance y comunicación con estas entidades asistidas por el mismo Crowley. Estas anotaciones se encuentran disponibles tanto en los diarios mágicos de ambos, pero reporducimos aquí una selección hecha apartir de la edición de John Symmonds The King of the Shadows realm.

“Leah ha invocado a Aiwass, y yo he visto una pequeña figura de color negro que se escondía entre las rocas. Le he dicho que la acepte, pues no hay Nadie fuera de ÉL. ¡Busca a Aiwass! ¡Manifiesta que no te sentirás contenta con nadie más!, le aleccionó la Bestia. “Está encima de un precipicio… Ella se le acerca… él lleva una vestidura corta, de color negro y un sombrero negro, redondo…” ¡Ve hacia él!, exclamó la Bestia. “Debo usar una guadaña o algo parecido, antes de que pueda acercarme hasta allí”, musitó Leah. “Me atormenta. Se ha desnudado: tiene un cuerpo grande y hermoso, y su faz, recientmente afeitada, es larga y ovalada. Está adoptando la forma de la Bestia…” “Alostrael cabalga al fantasma” interpretó Crowley; y se encontraba satisfecho a causa de ello. Leah deletreó la palabra que veía entre brumas: “LACH…OT” Solicita una declaración formal de por qué nos hace llegar esta palabra” ordenó Crowley. Así lo hizo Alostrael, recibiendo como contestación la imagen de un broche en forma de rombo, tachonado de joyas. “¿Es un signo de indentidad?”, dijo la Bestia. Entonces Alostrael vio una puerta que presentaba la parte superior de su marco al broche en forma de rombo. Atravesó la puerta, giró a la derecha, subió por un tramo de escaleras, y entró en una amplia estancia con un pasaje abovedado al fondo, bastante alejado. ¿Está allí Aiwass? Si contestó Alostrael. Está sentado en el piso, vestido de negro. Bien ¡pues cabalgale de nuevo!, ordenó la Bestia. Alostrael realizó en un momento el acto sexual con Aiwass (Set o Satán según Symmond) “para que pueda encarnarse en nuestro próximo bastardo” (lo que quiere decir que el próximo hijo de Crowley y Leah sería Aiwass encarnado). La sesión siguió así toda la noche, hasta las primeras horas del día. En ocasiones, prescindían de la piedra de ver. La bestia se tumbaba boca arriba, con su larga pipa china de opio en la boca y escudriñaba las tinieblas. Después de un rato, le pasaba la pipa a Leah. “¡Por el amor al deseo, deseemos, por amor al fumar, fumemos!”. Ella le refería, somnolienta, lo que veía: “Contornos… pájaros, flores, gavillas de trigo, estrellas, faroles, etc” ¿De qué color? preguntó la Bestia Amarillo… yazul, predominantemente azul, que es más brillante que el amarillo, que se desvanece en seguida”. Invoca a Aiwass, la exhortó. Ella pronunció el nombre sagrado del Santo Angel de la Guarda de Crowley y, con la mano que tenía libre, hizo el signo cabalístico de la cruz. La visión se llenó de nubes; en lugar de pájaros y de hojas, ahora había paisajes, edificios, un palacio, una ciudad entera con tejados rojos. "Rechaza todo lo que no sea de Aiwass, le sugirió la Bestia". Ahora aparecían unas ruinas y entre ellas, se distinguía un largo pasadizo que conducía hasta una puerta; entonces, el poderoso brazo de Aiwass abarcó toda la visión, despejándola de todo, hasta que solo quedó aquel enorme y oscilante brazo. ¿este es su mensaje? Preguntó Crowley. Su ojo izquierdo parece… un mandala tibetano, multicolor y deslumbrante. Entre los criculos concéntricos se encuentra la pupila, que es de color azul claro”, dijo Leah. Da vueltas y se transforma en una flor, el loto eterno; más tarde una cruz azul, muy brillante, con un circulo en su interior.¿Como sabes que es Aiwass? Una mano negra fue la respuesta, con uñas largas puntiagudas y enjoyados dedos, que correspondía con la vision que Crowley había tenido de Aiwass. la siguiente transformación fue una rosa dorada de cuatro pétalos.¡Dame una palabra! grito la Bestia."Sen..." Lea hizo una pausa. Sus vidriosos ojos miraban fijamente el vacío. "Yen". El tremendo brazo comenzó nuevamente a oscilar, con períodos más amplios y lentos. en aquel momento, la vidente se había perdido en el interior del ojo de Aiwass y podía ver por encima de las aguas...

La noche del 25 al 26 de julio la Bestia y Leah no fueron a la cama. Ninnette no se encontraba con ellos. "la ausencia de Ninette ha supuesto para Leah un incremento de vigor y, por ello, también para mí", escribió en su diario. Pero no revela a dónde se había ido. Los dos estuvieron charlando desde las 11:30 hasta las 2:07 de la madrugada, momento en que dieron comienzo los juegos y las bromas que continaurían hasta la llegada del nuevo día. ella era el gato y él el ratón o al menos, eso quería creer. Crowley se deleitaba en la crueldad de Leah y la llamaba "Tigre". Su diario nos ofrece detalles de todo tipo: ¿Los escribió en el momento de ocurrir, o más tarde, cuando recobró el aliento? reflexiona Symmond. A las 3:20 hay un momento de descanso, durante la "preparación" del Opus, el acto sexual que comenzaría a las 5:20 y que duraría media hora. Este no alcanzó a realizarse por una eyaculación precoz de la Bestia.



Leah Hirsig y Jane Wolfe en la Abadía de Thelema, Cafalú, Sicilia. 1920.

En aquella época, el verano de 1920, la experimentación mágicka que realizaba Crowley, sobre todo con Leah eran cada vez más extremas. Tanto que en ocaciones "la Bestia alcanzaba máximos de intensidad dionisiaca, que salía corriendo hacia el templo como si estuviese enloquecida". Entre tanto, los gritos que salían del Collegium ad Spiritum Sanctum sobresaltaban a los viandantes, campesinos sicilianos que hacían el signo de la cruz y huían corriendo hacia sus casas. La prensa no solo italiana, sino aun más la londinense no tardaría en enterarse.



Uno de los ejemplos más notables de esta etapa es un hecho ocurrido, muy polémico por lo demás que sentaría las bases de la futura imagen que se tiene de Alesiter Crowley, pero así también de Leah Hirsig. Comparese esto, con precaución, con el artículo escrito para la OTO de R.P. Koening en la sección que subtitula ¿Coprofagia versus poesía?


Sucede que Crowley había pronunciado un voto de Santa Obediencia a Leah, que le obligaba a hacer cualquier cosa que esta le ordenase; pero a juzgar por lo sucedido aquel verano, no hay evidencia de que él obedeciese sus ordenes. Y se siente arrebatado según Symmond a esconder la realidad de los hechos en la retóricay de esta forma hacerlos inteligibles a su inconciente. Es necesario señalar como recomendación que para tener una comprensión más profunda de esta experimentación que puede observarse como aterradora es necesario vincularla a algunos otros textos como: Liber Agapé, De Arte Magicka, Magick, Magick en Teoría i practica y Liber Al vel Legis.



Recatamos aquí directamente de los diarios de Crowley el hecho sucedido con Leah Hirsig.

6:30 a.m. "Seguimos hablando... por lo general, de magia. Durante la primera hora que siguió a mi voto de Snata Obediencia a Alostrael, esta probó que era la verdadera Mujer Escarlata: podía haber gastado su poder de mil maneras triviales, pero desde un principio se mantuvo en su condición de Diosa. Lo primero que descubrió fue la cobardía física y el miedo al dolor, que yo habia conseguido sepultar en lo más profundo, al desafiar mortíferas montañas, bestias salvajes, venenos y enfermedades. Apoyó un cigarrillo encendido contra mi pecho. Yo me encogí y gemí. Ella musitó palabras de desprecio, sopló el cigarrillo y lo apoyo nuevamente. Yo me encogí y gemí. Me sujetó los brazos, dio una calda al gigarrillo hasta que el tabaco crujió por la violencia de su combustion, y lo apoyó contra mi por tercera vez. Recobré el ánimo, apreté los labios y adelanté el pecho.

Ella no dijo nada. Ahora, cuando su hora sonaba en la campana, once (el número de la magicka) campanadas, me arrastraba implacable, hacia el altar.

¡Sumo Sacerdote!, exclamó, imploro la Eucaristía. Y cuando yo, receloso, le contesté, ¡Aun no! sus ojos llamearon, su voz era como un escalofrío: ¡No dudes de ti mismo! Has sido honrado con el Sumo Sacerdocio, tu Dios y nosotros dos somos los Tres que hacen Uno. Tú has realizado el milagro de la Misa, y todo esto no es sino Dios, el Dios de nuestra Divinidad, Nuestra propia Substancia, que resplandece como la Patena. Y basta con mi fe: quiero tomar hasta la última gota. La consumiré toda ¿Lo dudas? Esto si que es hambre, devorar el Cuerpo de Dios, excepto un pequeño pedacito que me reservo para mi propio placer. Incluso prepararé miel para ti, pues así serás más poderooso y dulce... ¡Baja a mi!

Pero yo no quería, ní podía. Ella dijo. ¡Falso Sacerdote, despójate de tus vestiduras: renuencia a mí, sal fuera de Mi Sagrado Templo!"

Y entonces, obedecí. Me ardía la boca, sentía como si me estrangulasen, tenía ganas de vomitar, mi sangre se apresuraba a huir de aquella verguenzay mi piel estaba empapada de sudor. Ella se detuvo frente a mí, con terrible menosprecio: fijó sus ojos de serpiente en los mios, y con la mayor tranquilidad que uno pueda imaginar, la pasión más vehemente y el más sublime deleite, acercó su rostro a mí, como una epifanía de mi propio arquetipo. Se erguía como una Hierofante, mientras Susu ojos manifestaban Luz y Su boca irradiaba Silencio. Ella comió el Cuerpo de Dios, y, con la compulsión de Su alma me lo hizo comer a mi también. Pero mi boca, que mentía cuando pronunciaba, sin sentrilo, el Ecce Corpus, recobró su primigenia naturaleza: mi duda formó una nube oscura delante de su rostro radiante de Dios. Mis dientes comenzaron a pudirse y mi lengua a ulcerarse, mi garganta estaba en carne viva, mientras que mi vientre se retorcia espasmódicamente. Pero, para Ella, mis dientes eran luz de luna; mi lengua ambrosía; mi garganta, néctar; mi vientre, el Dios único con cuyo Cuerpo Puro podría refrescar su Sangre. Así pues, mientras mi cuerpo se estremecía, sentía nauceas y era presa de convulsiones; mientras mi mente se agitaba en una tempestad; mientras mi corazón era un volca´n y mi voluntad un terremoto, obedecí su exigencia".

















Caricatura hecha por Neal Foxx de la BBC ironizando con las prácticas mágicas de Crowley en la Abadía de Thelema..



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1 comentarios:

Anónimo dijo...

Cada día aprendo algo más contigo y sobre ti, gracias por tu paciencia