"TODOS TENEMOS UN GRIAL... Y YO HE ENCONTRADO EL MIO".

domingo, 20 de mayo de 2007

I.- Leah, El primer retrato de Un Alma Muerta.

Manuscrito de Leah Hirsig, recogido de un estracto de su Diario Magicko en la Abadía de Thelema, Cefalú, Sicilia 1924.

Al inicio se puede apreciar la introducción que abre con el saludo "Haz lo que quieras esa es toda la ley".


Leah nació en Suiza el 9 de abril de 1883 en la localidad de Trachselwald*. Su padre era Gottlieb (Teophil) Hirsig un hombre de la europa nueva y convulsionada del siglo XIX, pero con los pies en las costumbres del antiguo régimen. Se casó con Magdalena Luginbuhl el 6 de marzo de 1869. De este matrimonio nacieron diez hijos: cuatro hombres Johannes, Friederich, Gottlieb, Andreas y seis mujeres Martha, Margherita, Cristina, Magdalena Alma, Anna María y Leah la menor de todos los hermanos.


Antes de conocer a Crowley no se tienen muchos datos precisos acerca de la vida de Leah, sin embargo la mayor parte de las referencias nos llegan a través de los apuntes autobiográficos de su hermana Magdalena, más conocida como Alma. Alma fue suma sacerdotiza del templo de Oom, sociedad fundada por Pierre Bernard, más conocida como Orden Secreta de los Tántrickos. Ella realiza en su libro una revisión de su vida y su paso por la sociedad esotérica, advirtiendo finalmente a las jovencitas del nuevo siglo, sobre el peligro de la inclusión en ordenes de dudosa reputación. (ver My Life in a Love Cult: A Warning to all Youn Girls, Marion Dockerill (Alma Hirsig), Better Publishing Company, Dunellen, N.J. 1928).


De aquellos escasos datos se logra observar que Gottlieb era un padre borracho que maltrataba constantemente a la familia Hirsig. Su madre, cansada de la violencia y de la magra situación económica huye hacia los Estados Unidos llevándose a los diez niños, en la búsqueda de un nuevo comienzo.

Así Leah vive la mayor parte de su adolescencia en los ajetreados espacios de Nueva York, conviviendo con ese mundo en ebullición tan propio de principios del siglo XX.

La vida de Leah seguramente no fue nada fácil en ese contexto, desde pequeña tuvo que dedicarse a trabajar, en paralelo a sus estudios. Finalmente se establece como maestra de canto y otras materias en la Escuela Pública número 40 del Bronx y en Harlem. Leah era un espíritu refinado que gustaba del conocimiento, cosa muy poco probable en sus alumnos del Bronx. Ella por ejemplo cuando ya conocia a Crowley, se trasladó cerca de la Universidad de Nueva York, pues estaba interesada en una serie de conferencias sobre derecho. ¿Qué sentimiento debió albergar esta mujer tan interesada en el conocimiento ante las difíciles condiciones de su escuela pública? Ciertamente es difícil saberlo, pero es probable intuir una respuesta, en la medida que Leah unos años después abandonaría todo por la búsqueda de la Gran Obra.

Alrededor de 1918 Leah conoce a Edward Carter del cual tendría su primer hijo, un hijo ilegítimo, Hans Hirsig. Edward obviamente no tardó en desaparecer. A partir de ese momento Leah debía redoblar sus esfuerzos para no pasar de la sobrevivencia a la supervivencia. Recordemos que en esos años el mundo se había agitado con la Primera Guerra Mundial, y las consecuencias sociales y económicas no tardarían en hacerse sentir incluso en los Estados Unidos.

Symmonds menciona que "en los primeros meses de 1918, Crowley dio en Nueva York una conferencia sobre magi(c)ka ante un pequeño número de personas curiosas que escucharon en silencio todo lo que decía y que se dispersaron sin comentario alguno cuando hubo terminado. La conferencia no fue un éxito, pero uno de los asistentes, "la única persona de la que podía decirse que tenía un remoto parecido con la especie humana" (en palabras de Crowley), se le acercó para hablarle. Se trataba de Alma Hirsig.(...) Dos meses más tarde - en la primavera de 1918 - le haría una visita inesperada en su estudio del número 1 de University Place, en uno de los extremos de Washington Square, acompañada por la menor de sus hermanas, Leah" (Sym, p 307).

Crowley quedó inmediatamente impresionado, aunque en realidad, siempre quedaba impresionado ante cualquier sujeto sexual. Sin embargo, algo había más allá en el aura de esta mujer "alta y extremadamente delgada, de ojos luminosos y de rostro alargado".

Crowley realizó otra descripción de Leah con el tiempo que concuerda con una de sus antiguas encarnaciones, Astarté, esta nos permite observar a Leah como Alostrael "Una joven esbelta y delgada, de rostro alargado, nariz romana, labios gordezuelos y fuertes a causa del ejercicio continuo, con el hábito de sacudir todo el cuerpo como si estuviese consumida por una comezón interior, de cabello negro y crespo, que a veces se teñía, dientes fuertes, regulares y muy agudos, ojos de profundo color violeta, muy distanciados entre sí y oblicuos, como los de los chinos. Sus pómulos eran altos y su expresión vital. Sus senos estaban muy poco desarrollados y su cuerpo era como el de un hombre, o mejor, como el de un niño. Su vulva era delgada y musculosa, con sus labios menores escasamente desarrollados"
Leah en una visión de Alostrael. Un sugerente retrato hecho por Crowley

No debe sorprendernos el último pasaje de la descripción que Crowley hace sobre Leah, pues como veremos más adelante en muchos de los retratos que le dedicó, tanto literarios como pictóricos los desenfrenos internos del mago se trasladan hacía el carácter de Leah, como lo observaremos más adelante en su poesía Leah Sublime o en muchos de sus dibujos y pinturas por ejemplo. Crowley tenía un orden distinto de valores, por lo que para él no implicaba inmoralidad recalcar aspectos a nuestro juicio, íntimos, pudorosos. Para Crowley pertenecía en fin a la naturaleza definitiva y normal del ser humano. Es necesario eso si recalcar que cuando estos retratos nos parezcan incómodos, y faltos de tacto, se debe a que en ocasiones Crowley miraba con el prisma de la abyección las cosas, pero eso no quiere decir que el objeto de su análisis fuera igualmente de infame.
Leah se encontraba a las puertas del hombre que cambiaría radicalmente su vida para siempre, contaba con treinta y cinco años. "La pequeña criatura tímida como un ratoncillo, pura y dulce" de la versión de Alma perdió el alma - o quizás la encontró según Symmonds - después que Crowley dirigiera su magnética mirada sobre ella, y se la echase al hombro, como haría un faquir con el gallo que acaba de hipnotizar. Él dijo que le recordaba al amigo de Salomón, pues no tenía pechos"...


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*De la fecha de nacimiento de Leah se puede deducir datos bastantes interesantes, era Tauro, Cabra de Agua, y VI en los arcanos del Tarot Los Amantes. Pronto añadiré el significado de estos elementos.

Referencias.

- Crowley Aleister , Adivincación por el Tarot, Océano Ibis, 1998.
- Symmond John, La Gran Bestia, Ciruela, 1990.
- http://pages.sbcglobal.net/jmaxit/hirsig/pafg06.htm
- http://pages.sbcglobal.net/jmaxit/hirsig/pafg04.htm

Pronto, Capítulo 2 La Septima Mujer Escarlata


AVISOS 93.

Por lo que se ha sabido pronto saldrán una serie de peliculas serias dedicada a reconstruir momentos de la vida de Aleister Crowley, acontecimientos vividos en la Abadía de Thelema, por ejemplo y otros que parecen resultar bastante interesantes. En dos de las peliculas acá mencionadas podremos observar sendos papeles que caracterizan conjuntamente a Leah Hirsig, en el caso de Abbey of Thelema es protagonizada por la actriz Lynn Mastio Rice y en el caso de la pelicula de Carlos Atanes, Perdurabo Marta Timón es la encargada de encarnar a Alostrael. Observen los siguientes trailer.

ABBEY OF THELEMA



PERDURABO


AIWASS


BELLINI O E DEMONIO



IN SEARCH OF THE GREAT BEAST 666


Alostrael 777, Santiago de Chile, Anno IVxv Sol 28° Taurus, Luna 16° Cancer Dies Solis
domingo, 20 de mayo de 2007 e.v. 2:24:00

2 comentarios:

Jorge M dijo...

Alostrael:

Magnífica tu obra.
Necesito comunicarme con vos dado que tengo algunos datos y fotos de Lea que seguro te interesarán. Lea
(Leah) fue mi tía-abuela.

Jorge

Havier dijo...

Hola Jorge yo también estoy muy interesado en esa informacion. me puedes contactar por favor